Primarias
parlamentarias: El laberinto democrático
Las
primarias parlamentarias legales fracasaron. El exiguo panorama de apertura a
la competencia de la clase política chilena contrasta con el sentido común,
donde se percibe que las primarias son “algo mejor” de lo que había.
Si
bien el origen de las primarias como ejercicio electoral fue para despejar las
elecciones presidenciales en Estados Unidos de un alto número de postulantes
sin posibilidades de ser electos -como fueron en Chile las candidaturas de
Arturo Frei Bolívar o Sara Larraín el año 1999-, con el pasar de los años la
propagación de este mecanismo “urbi et orbi” ha sido posible gracias al
atractivo revestimiento de modernidad que entregan a la deteriorada imagen de
la política. Pero sólo son un instrumento funcional a los principios que el
sistema político consagra y protege, no un fin en sí mismas.
Cuando
en octubre de 2012 la clase política chilena se unió al impulso renovador y
aprobó la Ley 20.640 que “Establece el Sistema de Elecciones Primarias para la
Nominación de Candidatos a Presidente de la República, Parlamentarios y
Alcaldes”, se estableció en el segundo artículo que “Los partidos políticos,
cuando así lo determinen sus organismos internos, (…) podrán participar en
procesos de elecciones primarias”.
En
el artículo cuarto se agregó que el proceso se realizaría “siempre y cuando
algún partido político o pacto electoral de partidos políticos, haya declarado
candidaturas para las elecciones primarias”. Con ello queda de manifiesto que
si el sistema político no incentiva la competencia, tampoco lo harán las
primarias.
Aún
cuando se veían en contraposición a la designación de candidatos por las
cúpulas, parece que derrotar la imagen clásica de “las cuatro paredes” donde
las decisiones partidarias se toman más por intereses particulares que
públicos, necesita de más esfuerzos democratizadores para avanzar.
Entonces,
para encontrarle una salida a esta sui generis situación los partidos políticos
han reaccionado de diversas formas que pueden titularse así: “Una no es ninguna
y 10 es mejor que 0”.
Renovación
Nacional se jacta de ser el único partido político que se someterá a primarias
parlamentarias, pero éstas serán limitadas a 10 distritos de 60 y sólo para
medir a los aspirantes internos.
Sin
desmerecer el esfuerzo, sacar cuentas alegres mostrándose como el máximo
exponente de la democracia sería una exageración, puesto que una simple regla
de proporcionalidad revela que más del 80% de sus candidatos a diputados y la
totalidad de los que aspiran al Senado no se prestaron para la competencia.
El enroque autoritario
La
Unión Demócrata Independiente (UDI) no inscribió primarias. Cuando hace un par
de semanas Moreira y Von Baer hicieron declaraciones a la prensa que bajarían
sus candidaturas a la circunscripción Santiago Oriente a favor de Laurence
Golborne, quedó sellada la posterior resolución de las diferencias internas.
El
ex abanderado presidencial desechó la opción, pero la directiva vio que era
posible un enroque por un tercer nombre para Santiago Oriente y la entrega de 2
circunscripciones de consuelo para los bien intencionados en disputa, solución
que llevó a las lágrimas por segunda vez a uno de los suyos en menos de 30
días.
Proceso ad hoc o dejo
caer
El
Partido Socialista optó por resolver la circunscripción de Los Lagos dejando
caer al senador incumbente Camilo Escalona, quien declaró no estar dispuesto a competir en un proceso
“ad hoc” planteado por las bases partidarias y la propia candidata Michelle
Bachelet. Con ello se abre -sin competencia alguna- el cupo para el liderazgo
del desafiante Rabindranath Quinteros.
Por
otro lado, la contienda entre Alfonso De Urresti y Juan Gabriel Valdés, se
resolvió porque ambos se pusieron a disposición de definir los medios a través
de los cuales se someterán a las primarias convencionales.
La pseudo primaria
El
caso del Partido Por la Democracia merece una especial atención. Declaró que
haría primarias para definir sus candidatos en 3 lugares donde había más de un
interesado, pero por ejemplo en el Distrito 24 La Reina Peñalolén quieren hacer
prevalecer su cupo de partido aún cuando el diputado Enrique Acorssi deja el
escaño disponible.
Su
correligionaria Teresa Valdés solicitó firmas para ser nominada en reemplazo,
pero no contó con que Víctor Barrueto, luego de verse sin oportunidad frente a
Giorgio Jackson en Santiago Centro, trasladara sus ambiciones al mismo
territorio.
Para
blanquear esta situación, las instancias decisorias del partido han resuelto hacer
una elección interna revistiéndola de primaria abierta, desconociendo a los
demás actores ciudadanos que están en la competencia territorial. Entre otros,
el concejal socialista Francisco Olea, quién ha promovido primarias
parlamentarias desde la instalación de su candidatura.
Las primarias ciudadanas
Impulsada
tanto por independientes como partidos de la oposición, las primarias abiertas
y ciudadanas del 2012 en Providencia que legitimaron a Josefa Errázuriz como
candidata son el ejemplo de participación exitosa que se quiere irradiar a
vecinos de Ñuñoa -la otra comuna del distrito 21- para repetir la hazaña y
elegir a candidatos de la oposición a la Cámara con la voluntad de las
directivas centrales de los partidos o no. Lo que no parece ser problema.
En
definitiva, las soluciones reactivas de los partidos pueden ser unas alas de
Ícaro si lo que se quiere es poner fin a imposiciones cupulares como el axioma
“el que tiene mantiene” o prácticas como cupos parlamentarios blindados para
una persona o partido.
Es
necesario comenzar a priorizar los principios de transparencia y ecuanimidad en
sistema político chileno, por ello, se requiere de una salida a largo plazo del
laberinto planteado por las fracasadas primarias voluntarias para los partidos.
Es
urgente, analizar lo ocurrido y monitorear lo que viene. Un camino posible para
salir del laberinto, es una modificación a la legislación actual en la que se
incluyan elementos gatillantes y vinculantes de primarias sin que sea necesario
contar con la anuencia de quienes detentan el poder. Por ejemplo, que los (as)
desafiantes tengan requisitos, reglas claras de competencia y quien quiera
convertirse en candidato sepa qué exigencias establecidas en la ley debe
cumplir para medirse con los demás, sean incumbentes o no. Un camino lleno de
riesgo e incertidumbre para quienes hasta hoy se aferran al poder político.