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sábado, 25 de mayo de 2013

PRIMARIAS PARLAMENTARIAS: EL LABERINTO DEMOCRÁTICO



Primarias parlamentarias: El laberinto democrático

Las primarias parlamentarias legales fracasaron. El exiguo panorama de apertura a la competencia de la clase política chilena contrasta con el sentido común, donde se percibe que las primarias son “algo mejor” de lo que había.

Si bien el origen de las primarias como ejercicio electoral fue para despejar las elecciones presidenciales en Estados Unidos de un alto número de postulantes sin posibilidades de ser electos -como fueron en Chile las candidaturas de Arturo Frei Bolívar o Sara Larraín el año 1999-, con el pasar de los años la propagación de este mecanismo “urbi et orbi” ha sido posible gracias al atractivo revestimiento de modernidad que entregan a la deteriorada imagen de la política. Pero sólo son un instrumento funcional a los principios que el sistema político consagra y protege, no un fin en sí mismas.

Cuando en octubre de 2012 la clase política chilena se unió al impulso renovador y aprobó la Ley 20.640 que “Establece el Sistema de Elecciones Primarias para la Nominación de Candidatos a Presidente de la República, Parlamentarios y Alcaldes”, se estableció en el segundo artículo que “Los partidos políticos, cuando así lo determinen sus organismos internos, (…) podrán participar en procesos de elecciones primarias”.

En el artículo cuarto se agregó que el proceso se realizaría “siempre y cuando algún partido político o pacto electoral de partidos políticos, haya declarado candidaturas para las elecciones primarias”. Con ello queda de manifiesto que si el sistema político no incentiva la competencia, tampoco lo harán las primarias.

Aún cuando se veían en contraposición a la designación de candidatos por las cúpulas, parece que derrotar la imagen clásica de “las cuatro paredes” donde las decisiones partidarias se toman más por intereses particulares que públicos, necesita de más esfuerzos democratizadores para avanzar.

Entonces, para encontrarle una salida a esta sui generis situación los partidos políticos han reaccionado de diversas formas que pueden titularse así: “Una no es ninguna y 10 es mejor que 0”.

Renovación Nacional se jacta de ser el único partido político que se someterá a primarias parlamentarias, pero éstas serán limitadas a 10 distritos de 60 y sólo para medir a los aspirantes internos.

Sin desmerecer el esfuerzo, sacar cuentas alegres mostrándose como el máximo exponente de la democracia sería una exageración, puesto que una simple regla de proporcionalidad revela que más del 80% de sus candidatos a diputados y la totalidad de los que aspiran al Senado no se prestaron para la competencia.

El enroque autoritario

La Unión Demócrata Independiente (UDI) no inscribió primarias. Cuando hace un par de semanas Moreira y Von Baer hicieron declaraciones a la prensa que bajarían sus candidaturas a la circunscripción Santiago Oriente a favor de Laurence Golborne, quedó sellada la posterior resolución de las diferencias internas.

El ex abanderado presidencial desechó la opción, pero la directiva vio que era posible un enroque por un tercer nombre para Santiago Oriente y la entrega de 2 circunscripciones de consuelo para los bien intencionados en disputa, solución que llevó a las lágrimas por segunda vez a uno de los suyos en menos de 30 días.

Proceso ad hoc o dejo caer

El Partido Socialista optó por resolver la circunscripción de Los Lagos dejando caer al senador incumbente Camilo Escalona, quien declaró  no estar dispuesto a competir en un proceso “ad hoc” planteado por las bases partidarias y la propia candidata Michelle Bachelet. Con ello se abre -sin competencia alguna- el cupo para el liderazgo del desafiante Rabindranath Quinteros.

Por otro lado, la contienda entre Alfonso De Urresti y Juan Gabriel Valdés, se resolvió porque ambos se pusieron a disposición de definir los medios a través de los cuales se someterán a las primarias convencionales.

La pseudo primaria

El caso del Partido Por la Democracia merece una especial atención. Declaró que haría primarias para definir sus candidatos en 3 lugares donde había más de un interesado, pero por ejemplo en el Distrito 24 La Reina Peñalolén quieren hacer prevalecer su cupo de partido aún cuando el diputado Enrique Acorssi deja el escaño disponible.

Su correligionaria Teresa Valdés solicitó firmas para ser nominada en reemplazo, pero no contó con que Víctor Barrueto, luego de verse sin oportunidad frente a Giorgio Jackson en Santiago Centro, trasladara sus ambiciones al mismo territorio.

Para blanquear esta situación, las instancias decisorias del partido han resuelto hacer una elección interna revistiéndola de primaria abierta, desconociendo a los demás actores ciudadanos que están en la competencia territorial. Entre otros, el concejal socialista Francisco Olea, quién ha promovido primarias parlamentarias desde la instalación de su candidatura.

Las primarias ciudadanas

Impulsada tanto por independientes como partidos de la oposición, las primarias abiertas y ciudadanas del 2012 en Providencia que legitimaron a Josefa Errázuriz como candidata son el ejemplo de participación exitosa que se quiere irradiar a vecinos de Ñuñoa -la otra comuna del distrito 21- para repetir la hazaña y elegir a candidatos de la oposición a la Cámara con la voluntad de las directivas centrales de los partidos o no. Lo que no parece ser problema.

En definitiva, las soluciones reactivas de los partidos pueden ser unas alas de Ícaro si lo que se quiere es poner fin a imposiciones cupulares como el axioma “el que tiene mantiene” o prácticas como cupos parlamentarios blindados para una persona o partido.

Es necesario comenzar a priorizar los principios de transparencia y ecuanimidad en sistema político chileno, por ello, se requiere de una salida a largo plazo del laberinto planteado por las fracasadas primarias voluntarias para los partidos.

Es urgente, analizar lo ocurrido y monitorear lo que viene. Un camino posible para salir del laberinto, es una modificación a la legislación actual en la que se incluyan elementos gatillantes y vinculantes de primarias sin que sea necesario contar con la anuencia de quienes detentan el poder. Por ejemplo, que los (as) desafiantes tengan requisitos, reglas claras de competencia y quien quiera convertirse en candidato sepa qué exigencias establecidas en la ley debe cumplir para medirse con los demás, sean incumbentes o no. Un camino lleno de riesgo e incertidumbre para quienes hasta hoy se aferran al poder político.